jueves, 30 de diciembre de 2010

Quesillo

Ingredientes
1 lata de leche condensada grande
4 huevos
leche en polvo
azúcar
agua
especie(una cucharadita de ron o de vainilla)

Preparación

  1. poner en la licuadora la leche condensada, los huevos, una cucharadita de especie, la misma capacidad de la lata de leche condensada en agua, 6 cucharadas colmadas de leche en polvo.
  2. licuar durante 2 o 3 minutos.
Para el caramelo:
  1. poner 6 cucharadas colmadas de azúcar en la quesillera y agua hasta que toda el azúcar este mojada
  2. batir lo mas posible el azúcar para diluir en el agua
  3. poner al fuego la quesillera con el agua y el azúcar hasta que el azúcar se torne color marrón caramelo
  4. apagar inmediatamente 
  5. aun así de caliente girar la quesillera hasta que toda este llena de caramelo (usar guantes)
luego de que el caramelo este a temperatura ambiente colocar sobre el la mezcla de la licuadora
meter al horno o en una hornilla durante una hora a baño maría. (la quesillera debe estar tapada).

volear en un plato con  cuidado de no derramar el caramelo y dejar enfriar


Crema pastelera

Ingredientes:
1/2 litro de leche
100 gr de azúcar
vainilla al gusto
4 yemas de huevo
2 cucharadas de maicena grandes


Preparación:

  1. Batir en batidora 4 yemas mas 5 cucharadas de azucar
  2. agregar las 2 cucharadas de maicena 
  3. agregar la leche
  4. agregar vainilla
  5. poner en una olla a fuego medio
  6. revolver hasta que hierva
  7. dejar espesar 
  8. apagar
  9. enfriar
  10. buen prvecho 

martes, 28 de diciembre de 2010

para reflexionar



Un niño y un medico...


Mañana en la mañana abriré tu corazón le explicaba el cirujano a un niño. Y el niño interrumpió: -¿Usted encontrará a Jesús allí?
El cirujano se quedó mirándole, y continuó: -Cortaré una pared de tu corazón para ver el daño completo.
Pero cuando abra mi corazón, ¿encontrará a Jesús ahí?, volvió a interrumpir el niño.
El cirujano se volvió hacia los padres, quienes estaban sentados tranquilamente.
Cuando haya visto todo el daño allí, planearemos lo que sigue, ya con tu corazón abierto.
Pero, ¿usted encontrará a Jesús en mi corazón? La Biblia bien claro dice que Él vive allí. Las alabanzas todas dicen que Él vive allí.
¡Entonces usted lo encontrará en mi corazón!
El cirujano pensó que era suficiente y le explicó:
Te diré que encontraré en tu corazón.
Encontraré músculo dañado, baja respuesta de glóbulos rojos, y debilidad en las paredes y vasos. Y aparte me daré cuenta si te podemos ayudar o no.
¿Pero encontrará a Jesús allí también? Es su hogar, Él vive allí, siempre está conmigo.
El cirujano no toleró más los insistentes comentarios y se fue. Enseguida se sentó en su oficina y procedió a grabar sus estudios previos a la cirugía: aorta dañada, vena pulmonar deteriorada, degeneración muscular cardiaca masiva. Sin posibilidades de trasplante, difícilmente curable.
Terapia: analgésicos y reposo absoluto.
Pronóstico: tomó una pausa y en tono triste dijo: muerte dentro del primer año. Entonces detuvo la grabadora. Pero, tengo algo más que decir: ¿Por qué? Pregunto en voz alta ¿Por qué hiciste esto a él? Tú lo pusiste aquí, tú lo pusiste en este dolor y lo has sentenciado a una muerte temprana. ¿Por qué?
De pronto, Dios, nuestro Señor le contestó:
El niño, mi oveja, ya no pertenecerá a tu rebaño porque él es parte del mío y conmigo estará toda la eternidad. Aquí en el cielo, en mi rebaño sagrado, ya no tendrá ningún dolor, será confortado de una manera inimaginable para ti o para cualquiera. Sus padres un día se unirán con él, conocerán la paz y la armonía juntos, en mi reino y mi rebaño sagrado continuará creciendo.
El cirujano empezó a llorar terriblemente, pero sintió aun más rencor, no entendía las razones. Y replicó:
Tú creaste a este muchacho, y también su corazón ¿Para qué? ¿Para que muera dentro de unos meses?
El Señor le respondió: Porque es tiempo de que regrese a su rebaño, su tarea en la tierra ya la cumplió.
Hace unos años envié una oveja mía con dones de doctor para que ayudara a sus hermanos, pero con tanta ciencia se olvidó de su Creador.
Así que envié a mi otra oveja, el niño enfermo, no para perderlo sino para que regresara a mí aquella oveja perdida hace tanto tiempo.
El cirujano lloró y lloró inconsolablemente.
Días después, luego de la cirugía, el doctor se sentó a un lado de la cama del niño; mientras que sus padres lo hicieron frente al médico.
El niño despertó y murmurando rápidamente preguntó:
-¿Abrió mi corazón?
Si - dijo el cirujano-
-¿Qué encontró? preguntó el niño
Tenías razón, encontré allí a Jesús.
Dios tiene muchas maneras y formas diferentes para que tu regreses a su lado.

Proverbios Capítulo 30




30:1 Palabras de Agur, hijo de Jaqué; la profecía que dijo el varón a Itiel, a Itiel y a Ucal. 
30:2 Ciertamente más rudo soy yo que ninguno, 
Ni tengo entendimiento de hombre. 
30:3 Yo ni aprendí sabiduría,
Ni conozco la ciencia del Santo. 
30:4 ¿Quién subió al cielo, y descendió? 
¿Quién encerró los vientos en sus puños? 
¿Quién ató las aguas en un paño? 
¿Quién afirmó todos los términos de la tierra? 
¿Cuál es su nombre, y el nombre de su hijo, si sabes? 
30:5 Toda palabra de Dios es limpia; 
El es escudo a los que en él esperan. 
30:6 No añadas a sus palabras, para que no te reprenda, 
Y seas hallado mentiroso. 
30:7 Dos cosas te he demandado; 
No me las niegues antes que muera: 
30:8 Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; 
No me des pobreza ni riquezas; 
Manténme del pan necesario; 
30:9 No sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? 
O que siendo pobre, hurte, 
Y blasfeme el nombre de mi Dios. 
30:10 No acuses al siervo ante su señor,
No sea que te maldiga, y lleves el castigo. 
30:11 Hay generación que maldice a su padre 
Y a su madre no bendice. 
30:12 Hay generación limpia en su propia opinión, 
Si bien no se ha limpiado de su inmundicia. 
30:13 Hay generación cuyos ojos son altivos 
Y cuyos párpados están levantados en alto. 
30:14 Hay generación cuyos dientes son espadas, y sus muelas cuchillos, 
Para devorar a los pobres de la tierra, y a los menesterosos de entre los hombres. 
30:15 La sanguijuela tiene dos hijas que dicen: ¡Dame! ¡dame! 
Tres cosas hay que nunca se sacian; 
Aun la cuarta nunca dice: ¡Basta! 
30:16 El Seol, la matriz estéril, 
La tierra que no se sacia de aguas, 
Y el fuego que jamás dice: ¡Basta! 
30:17 El ojo que escarnece a su padre 
Y menosprecia la enseñanza de la madre, 
Los cuervos de la cañada lo saquen, 
Y lo devoren los hijos del águila. 
30:18 Tres cosas me son ocultas; 
Aun tampoco sé la cuarta: 
30:19 El rastro del águila en el aire; 
El rastro de la culebra sobre la peña; 
El rastro de la nave en medio del mar; 
Y el rastro del hombre en la doncella. 
30:20 El proceder de la mujer adúltera es así: 
Come, y limpia su boca 
Y dice: No he hecho maldad. 
30:21 Por tres cosas se alborota la tierra, 
Y la cuarta ella no puede sufrir: 
30:22 Por el siervo cuando reina; 
Por el necio cuando se sacia de pan; 
30:23 Por la mujer odiada cuando se casa; 
Y por la sierva cuando hereda a su señora. 
30:24 Cuatro cosas son de las más pequeñas de la tierra, 
Y las mismas son más sabias que los sabios: 
30:25 Las hormigas, pueblo no fuerte, 
Y en el verano preparan su comida; 
30:26 Los conejos, pueblo nada esforzado, 
Y ponen su casa en la piedra; 
30:27 Las langostas, que no tienen rey, 
Y salen todas por cuadrillas;
30:28 La araña que atrapas con la mano, 
Y está en palacios de rey. 
30:29 Tres cosas hay de hermoso andar, 
Y la cuarta pasea muy bien:
30:30 El león, fuerte entre todos los animales, 
Que no vuelve atrás por nada; 
30:31 El ceñido de lomos; asimismo el macho cabrío; 
Y el rey, a quien nadie resiste. 
30:32 Si neciamente has procurado enaltecerte, 
O si has pensado hacer mal, 
Pon el dedo sobre tu boca. 
30:33 Ciertamente el que bate la leche sacará mantequilla, 
Y el que recio se suena las narices sacará sangre; 
Y el que provoca la ira causará contienda.

Labios compartidos Mana


http://www.youtube.com/watch?v=WtYWZjpHCv0&feature=related

Poema de Ruben Dario

A MARGARITA DEBAYLE




Margarita está linda la mar, 
y el viento, 
lleva esencia sutil de azahar; 
yo siento 
en el alma una alondra cantar; 
tu acento: 
Margarita, te voy a contar 
un cuento:

Esto era un rey que tenía 
un palacio de diamantes, 
una tienda hecha de día 
y un rebaño de elefantes, 
un kiosko de malaquita, 
un gran manto de tisú, 
y una gentil princesita, 
tan bonita, 
Margarita, 
tan bonita, como tú.

Una tarde, la princesa 
vio una estrella aparecer; 
la princesa era traviesa 
y la quiso ir a coger.

La quería para hacerla 
decorar un prendedor, 
con un verso y una perla 
y una pluma y una flor.

Las princesas primorosas 
se parecen mucho a ti: 
cortan lirios, cortan rosas, 
cortan astros. Son así.

Pues se fue la niña bella, 
bajo el cielo y sobre el mar, 
a cortar la blanca estrella 
que la hacía suspirar.

Y siguió camino arriba, 
por la luna y más allá; 
más lo malo es que ella iba 
sin permiso de papá.

Cuando estuvo ya de vuelta 
de los parques del Señor, 
se miraba toda envuelta 
en un dulce resplandor.

Y el rey dijo: —«¿Qué te has hecho? 
te he buscado y no te hallé; 
y ¿qué tienes en el pecho 
que encendido se te ve?».

La princesa no mentía. 
Y así, dijo la verdad: 
—«Fui a cortar la estrella mía 
a la azul inmensidad».

Y el rey clama: —«¿No te he dicho 
que el azul no hay que cortar?. 
¡Qué locura!, ¡Qué capricho!... 
El Señor se va a enojar».

Y ella dice: —«No hubo intento; 
yo me fui no sé por qué. 
Por las olas por el viento 
fui a la estrella y la corté».

Y el papá dice enojado: 
—«Un castigo has de tener: 
vuelve al cielo y lo robado 
vas ahora a devolver».

La princesa se entristece 
por su dulce flor de luz, 
cuando entonces aparece 
sonriendo el Buen Jesús.

Y así dice: —«En mis campiñas 
esa rosa le ofrecí; 
son mis flores de las niñas 
que al soñar piensan en mí».

Viste el rey pompas brillantes, 
y luego hace desfilar 
cuatrocientos elefantes 
a la orilla de la mar.

La princesita está bella, 
pues ya tiene el prendedor 
en que lucen, con la estrella, 
verso, perla, pluma y flor.

          * * *
Margarita, está linda la mar, 
y el viento 
lleva esencia sutil de azahar: 
tu aliento.

Ya que lejos de mí vas a estar, 

guarda, niña, un gentil pensamiento 
al que un día te quiso contar 
un cuento.